FOTOS DE IVÁN RODRÍGUEZ
Alex Castañeda comenzó a respirar un poco antes de la primavera de 1975 en la soleada isla de Santa Cruz de la Palma. Madrileño de adopción desde pequeño y culo inquieto de adulto, vive en Barcelona desde hace tanto tiempo que los de fuera creen que es local. El mundo deslizante del skateboarding le absorbe a edad temprana y, con él, todo lo que en aquel tiempo era normal entre los skaters, la creatividad.
Comienza a jugar con los colores a principio de la pasada década como manera de mantener ocupado su inquieto cerebro en los ratos en que las lesiones o las inclemencias del tiempo le obligaban a permanecer fuera de su tabla. En 1997, harto de Madrid, se muda a San Francisco, con poco dinero y muchas ganas de ver mundo. Allí entra en contacto con skaters y artistas que empiezan a influir ligeramente en su manera de pintar. Thomas Campbell, Phil Frost o Fernando de Elvira comparten un momento comun con Alex, recibiendo las mismas influencias de su entorno, como skaters y como simples personas, y desarrollándose de manera paralela como artistas en el activo entorno que se vivía en aquella ciudad a finales de los noventa.

En aquella época comienza a pintar con pinceles de manera habitual y con el acrílico, entre otras cosas por su inmediatez, como fuente base de color. Diferentes animales y muñecos cohabitan con abstracciones geométricas. Sus personajes comienzan a madurar y empiezan a surgir sus primeros “demonios” cargados de expresión y diferentes seres vivos procedentes del reino animal que, tiempo después, se convertirán en característicos de su estilo. Leones, girafas y elefantes se empiezan a propagar por cuanta superficie pintable (tablas, trozos de cartón, muebles, troncos de arbol…) encuentra en las calles y su zoo imaginario comienza a tomar forma.
Un tiempo después, a finales del 99 y principios del 2000, diferencias burocráticas y personales le llevan a regresar temporalmente a Madrid para luego, poco después, mudarse a la ciudad condal atraido más por el clima que por el supuesto surgir artístico de la ciudad.
Alex pinta por necesidad. Sus cuadros, rebosantes de color acrílico, exploran emociones básicas humanas en forma de pequeños, agrios y entrañables personajes personales. Mitad geométricos, mitad fábula, sus caracteres tienen identidad propia suficiente como para poder darles vida y esperar verlos crecer. Sus dibujos se han plasmado en gráficos para tablas y diversos diseños para marcas de skate, e inclusos en uno de los famosos “toys” para adultos.
Durante el mes de octubre expone en el café Milans de Barcelona y, antes de que acabe el año, verás sus obras, en Madrid y en Bilbao.
TEXTO DE IVÁN RODRÍGUEZ